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Coaching de Identidad

¿Qué es el Coaching de Identidad?

El coaching de identidad es un concepto que aborda fundamentalmente un rasgo de la personalidad tan importante como es la identidad de la persona.

Es un proceso de acompañamiento para el crecimiento y desarrollo en áreas de la persona que se quedaron «estancadas» o «frenadas» en una edad temprana. En el proceso ayudamos a la persona a redescubrir su verdadera identidad, la que le define y le hace ser ella misma por derecho propio.

Hay personas que desean clarificar su identidad sexual porque sienten atracción por personas de su mismo sexo (AMS) y desean indagar en otras opciones. Incluso han podido dudar de su heterosexualidad en algún momento y no saben si definirse como “gays”, lesbianas” y un largo etc. En este proceso nos centramos en el modelo de acompañamiento individual, con el objetivo principal de trabajar con la persona de forma integral, a través de un recorrido que va desde un análisis de la infancia hasta la edad adulta.

Todo el proceso se asienta en la libertad de la persona. Es una relación estructurada entre un coach y una persona en la que se exploran los valores y la motivación, se identifican y establecen metas medibles, se definen planes de acción bien enfocados, provee de herramientas y técnicas para ayudar a la persona a desarrollar habilidades lograr sus objetivos. Engendra autoconocimiento y autorregulación del pensamiento, los sentimientos y las acciones.

El modelo de coaching parte de la premisa de que la motivación y el cambio reales son parte de la motivación intrínseca de la persona y no se centran en factores motivacionales extrínsecos, las recompensas por buen rendimiento, las relaciones sociales, etc. El coaching es clave para comprender y apreciar los procesos básicos que incluyen la cognición, la motivación, la emoción, el aprendizaje, el desarrollo humano y la interacción social.

Objetivos del Coaching de Identidad

  • Descubrir, resolver y consolidar aspectos de la identidad de la persona que, por diferentes motivos, no se han desarrollado adecuadamente.
  • Homosexualidad: ayudamos a la persona a explorar su identidad y comprender las causas de su confusión.
  • Equipar a la persona con las herramientas, habilidades, comportamientos y creencias que le llevan a ser una persona autónoma, independiente y con una autoestima sólida.

Pilares del Proceso

Cuatro elementos fundamentales que tienen que estar presentes:

La motivación y el compromiso 

La motivación puede ser variada; creencias personales, religiosas, deseo de formar una familia de forma natural, etc.  Estas tienen peso y serán una motivación que sirva de apoyo, pero no serán el motor del proceso. El éxito de este proceso viene de una motivación interior, profunda, afincada y en el compromiso firme del cliente.

Complicidad entre coach y cliente: El cliente encontrará en la relación con el coach un espacio de comprensión, apoyo y reciprocidad.

Convicción del coach: Creo en la persona y creo en la solución del dilema que plantea. Estos principios me permiten confiar en mi misma para abordar los retos que la persona y yo tenemos por delante. En los momentos de debilidad y lucha yo estoy ahí para sostenerla.

El cliente determina los objetivos: Durante la primera sesión el cliente expone sus dilemas y dificultades y conjuntamente clarificamos prioridades a resolver y trabajar. Una vez este proceso se ha realizado con éxito, el cliente determina los objetivos a alcanzar. A partir de este momento generamos un plan de trabajo para abordar dichas dificultades.

Durante el proceso se abordarán todas las dimensiones de la persona: Biológica, psicológica (emocional y afectiva), social y espiritual. Y todo esto, siempre apoyado en la libertad.

"El coaching de identidad es un concepto que aborda fundamentalmente un rasgo de la personalidad tan importante como es la identidad de la persona."

Áreas

Antropología

El Coaching de Identidad se enmarca dentro de un modelo antropológico que consta de 4 dimensiones fundamentales:

  1. Biológica
  2. Psicológica: emocional y afectiva.
  3. Social
  4. Espiritual
  1. En lo que refiere a la dimensión biológica la sexualidad es estable y binaria, es decir, masculino o femenino. Por tanto, el sexo biológico va a determinar la atracción sexual y no al contrario.

La dimensión biológica tiene que ver con la expresión genética, fisiológica, anatómica, hormonal, psíquica y emocional. Desde el punto de vista científico se sabe de la conexión directa y profunda entre biología y psique, incluso desde el momento el que la persona es concebida. La identidad de género recoge los comportamientos y rasgos típicos del sexo. El género hace referencia a los roles tanto masculino como femenino que la sociedad determina para cada uno de ellos.

  1. Desde el punto de vista psicológico la identidad sexual se va fraguando en los tres primeros años de vida del niño, siendo este desarrollo de vital importancia para la posterior expresión de la identidad.
    La sexualidad humana está relacionada con la afectividad y esta, configurará a la persona en su conjunto, es decir; valores, creencias, percepciones, emociones, expresión conductual, etc.
  2. En cuanto a la dimensión social, el entorno en el que se encuentra la persona será un elemento condicionante para el desarrollo de su identidad, su personalidad y su comportamiento ante los demás.
  3. En cuanto a la dimensión espiritual, esta conforma la libertad, la auto-determinación, los valores, la belleza, la transcendencia, la búsqueda de sentido, que determina nuestro comportamiento.

Ciencia

  1. ESTUDIO DE ASOCIACIÓN DE GENOMA COMPLETO (GENOME WIDE ASSOCIATION STUDY – GWAS) (2019).

El estudio genético (GWAS) más grande jamás realizado sobre el tema, que revela la arquitectura genética del comportamiento de la atracción al mismo sexo, concluye que no existe un «gen gay» que impulse el comportamiento sexual de una persona.

Los resultados del GWAS a gran escala muestran que “no hay un solo gen gay”, pero que el comportamiento sexual entre personas del mismo sexo está relacionado con una contribución de “muchos pequeños efectos genéticos dispersos en todo el genoma”, según Benjamín Neale, PhD profesor adjunto de la Facultad de medicina de Harvard y uno de los autores del estudio.

Este estudio internacional se centró en perfiles genéticos de casi 480,000 personas de los Estados Unidos y el Reino Unido, un grupo aproximadamente 100 veces más grande que cualquier estudio anterior sobre el vínculo entre la genética y la atracción hacia el mismo sexo, según la investigadora principal Andrea Ganna, de la Unidad de Genética Analítica y Traslacional del Hospital General de Massachusetts.

El equipo identificó cinco variantes genómicas asociadas con el comportamiento sexual entre personas del mismo sexo, al tiempo que demostró que no existe una firma genómica que prediga cómo se comportará sexualmente una persona. Es decir, cuando se combinaron estas variantes explicaron menos del 1% de la atracción de cualquier persona hacia su propio género.

Benjamín Neale, uno de los autores del estudio, afirma que es «efectivamente imposible» predecir el comportamiento sexual de un individuo a partir de su genoma. La genética puede ser un factor contribuyente importante, pero es «menos de la mitad de esta historia por comportamiento sexual». La atracción de una persona por las personas del mismo sexo está determinada por una compleja mezcla de influencias genéticas y ambientales, similar a lo que se ve en la mayoría de los otros rasgos humanos, informan los investigadores.

Los resultados también ponen en duda la Escala Kinsey, una escala de calificación de atracción sexual utilizada durante mucho tiempo desarrollada en parte por el investigador sobre sexualidad Alfred Kinsey.

“Descubrimos que la Escala de Kinsey, que realmente coloca a los individuos en un continuo de parejas básicamente del sexo opuesto a parejas exclusivamente del mismo sexo, es realmente una simplificación excesiva de la diversidad del comportamiento sexual en los humanos” dijo Andrea Ganna.

Por lo tanto, podemos decir con confianza que no hay ni un solo determinante genético ni un solo gen para el comportamiento sexual u orientación sexual del mismo sexo. En la medida en que la sexualidad está influenciada por la genética, es más probable que intervengan cientos o miles de variantes genéticas. Estas variantes, junto con el entorno y las experiencias, configuran resultados como el comportamiento sexual entre personas del mismo sexo.

Para información más detallada sobre este estudio, haga clic en estos enlaces:

Revista Science: Vol 365, Issue 6456, 30 August 2019.

Resultados del estudio: https://geneticsexbehavior.info/

Benjamin Neale: 

2. SEXUALIDAD Y GENERO: EL INFORME ATLANTIS (2016)

Este informe, publicado en otoño de 2016, es uno de los informes más importantes sobre orientación sexual e identidad de género publicados recientemente. Ofrece una explicación minuciosa, detallada y actualizada de los resultados de las investigaciones en el ámbito de las ciencias biológicas, psicológicas y sociales en relación con la orientación sexual y la identidad de género. Incluye, además, en su análisis, estudios de los más diversos campos científicos, como la epidemiología, la genética, la endocrinología, la psiquiatría, la neurociencia, la embriología y la pediatría.

El informe se divide en tres partes fundamentales:

  1. Primera Parte: Orientación Sexual
  2. Segunda Parte: Salud Mental y Estrés Social
  3. Tercera Parte: Identidad de Género

Estos son algunos hallazgos fundamentales de la primera parte, cito textualmente:

  1. Las pruebas científicas no respaldan la visión de que la orientación sexual es una propiedad innata y biológicamente fija del ser humano (la idea de que los individuos “nacen así”).
  2. No existen explicaciones convincentes de que la orientación sexual en los seres humanos tenga una causalidad biológica determinista.
  1. Los estudios longitudinales en adolescentes apuntan a que la orientación sexual en algunas personas podría ser bastante flexible a lo largo de la vida. En este sentido, en un estudio se estimaba que hasta un 80% de los adolescentes del sexo masculino que indican una atracción hacia el mismo sexo dejan de sentirla al alcanzar la edad adulta.
  1. Se encuentran antecedentes de haber sufrido abusos sexuales dos o tres veces más frecuentemente en personas que no son heterosexuales en comparaciones con personas heterosexuales.

Estos son algunos hallazgos fundamentales de la segunda parte, cito textualmente:

  1. Se estima que los miembros de la población no heterosexual tienen un 50% más de probabilidad de riesgo de trastornos de ansiedad que los miembros de la población heterosexual, así como aproximadamente el doble de riesgo de depresión, un 50% más de probabilidad de riesgo de abuso de sustancias y casi 150% más de probabilidad de riesgo de suicidio.
  2. Los miembros de la población transgénero también presentan un mayor riesgo de sufrir diversos problemas de salud mental en comparación con los miembros de la población no transgénero. Resulta especialmente alarmante que, en el colectivo transgénero, la tasa de intentos de suicidio a lo largo de la vida y para todas las edades se estime en un 41%, mientras que es menos de un 5% para la población general de los Estados Unidos.
  3. Hay pruebas, si bien limitadas, de que diversos factores de estrés social como la discriminación y la estigmatización, contribuyen a elevar el riesgo de problemas de salud mental de las poblaciones no heterosexual y transgénero.

Estos son algunos hallazgos fundamentales de la tercera parte, cito textualmente:

  1. Los estudios científicos no corroboran la hipótesis de que la identidad de género sea una propiedad innata y fija del ser humano e independiente del sexo biológico, es decir, que una persona sea “un hombre atrapado en un cuerpo de mujer” o “una mujer atrapada en un cuerpo de hombre,” como si hubiera un error en su cuerpo y sus órganos genitales.
  2. Los estudios comparativos de la estructura cerebral de personas transgénero y no transgénero han demostrado la existencia de correlaciones débiles entre la estructura cerebral y la identificación transgénero. Esas correlaciones no constituyen una prueba de que la identificación transgénero tenga una base neurobiológica.
  1. En comparación con la población general, los adultos sometidos a cirugía de reasignación de sexo siguen experimentando un mayor riesgo de problemas de salud mental. En un estudio se observó que, en comparación con los grupos control, los individuos con reasignación de sexo tenían aproximadamente 5 veces más probabilidades de intentar suicidarse y 19 veces más de morir por suicidio.
  1. Los niños son un caso especial al abordar las cuestiones transgénero. Solo una pequeña minoría de los que manifiestan una “identificación de género cruzada” durante la niñez siguen haciéndolo en la adolescencia y la edad adulta.
  1. Son escasos los estudios científicos que avalen el valor terapéutico de los tratamientos para retrasar la pubertad o modificar las características sexuales secundarias en adolescentes,

Para información más detallada sobre este estudio, haga clic en estos enlaces:

Estudio sobre Sexualidad y Género. Conclusiones de la Biología, la Psicología y las Ciencias Sociales. The New Atlantis. A Journal of Technology & Society. Nº 50, otoño 2016.

Resultados del estudio: 

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