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Heridas Afectivas

Cuando trabajamos las HERIDAS AFECTIVAS y EMOCIONALES el primer paso es través de la búsqueda de elementos raíz. Este es un trabajo de introspección y reflexión basado en experiencias y vivencias tempranas que pudieran ser indicativas del origen de una dificultad o un dilema.

Esas heridas han podido afectar en cómo nos percibimos a nosotros mismos y en cómo nos vemos y actuamos ante los demás. Es por este motivo por el que trabajamos:

Autoestima >

Exploramos y trabajamos las heridas de la autoestima que están fundamentadas en creencias inadecuadas.

A lo largo del proceso la persona desaprende pensamientos distorsionados sobre si misma, creencias inadecuadas adquiridas que, le estaban afectando y limitando, no logrando encontrarse consigo misma.
La persona recorre un camino de auto-conocimiento para entenderse así misma, entender sus decisiones, sus inseguridades, su desconfianza y negatividad hacia si misma y hacia los demás.

Perfeccionismo >

Este es una un rasgo que se afianza en la persona como una “necesidad”. Un mecanismo interno de compensación personal que tiene unas causas y, por lo tanto, se puede gestionar.

La necesidad del perfeccionismo se manifiesta en la búsqueda de la persona para comprar o conquistar el cariño de los demás.

Esa “necesidad” de recibir compensación de algún tipo es lo que llamamos las 3 A´S (aes): Es la búsqueda de Atención, Afecto y Aprobación de los demás.

Inmadurez >

No todas las personas tienen los mismos ritmos de maduración. Pueden darse situaciones en las que la persona no alcanza los niveles básicos o desea permanecer “eternamente niño”, no desean o no sabe asumir ciertas responsabilidades propias de su edad.

Una actitud inmadura o la inmadurez afectiva puede generar relaciones de dependencia.

Dependencia >

Las heridas afectivas están fundamentadas en la vinculación y el apego en la infancia.

La persona tiene dificultad para afrontar algunos retos y queda “enganchada” a otra persona que le aporta la seguridad, el cariño, la aceptación que no encuentra en si misma. Es una carencia o creencia que se puede trabajar y la persona adquiere seguridad y confianza permitiéndole ser capaz de afrontar el sentirse sola, estar sola y desarrollar vínculos sanos.

La dependencia se manifiesta en repetidas ocasiones en personas que no han logrado una IDENTIDAD sólida y definida.

Desconexión emocional >

Prestar atención a las emociones es de vital importancia para unificar todas las dimensiones de la persona de forma integrada. Las emociones hacen de puente y vínculo conector entre todas ellas.

Aprender a reconocer los detonantes que hacen que una persona reaccione y se comporte ante una situación de una manera u otra es vital para adquirir autonomía y gestión personal, de esta forma la persona no reprime, si no que actúa desde la libertad. La desconexión emocional y el bloqueo puede llevar a la insensibilidad emocional. De manera inconsciente y como reacción evitativa, la persona aprendió a desconectarse por diferentes razones y ahora actúa anestesiando las emociones.

A través de herramientas específicas la persona logra reconectar y sentir los sentimientos, logrando entenderse a si misma y mejorar la empática hacia los demás.

Vinculación y apego >

El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres (o cuidadores) y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. La tesis fundamental de la Teoría del Apego es que el estado de seguridad, ansiedad o temor de un niño es determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto (persona con la que se establece el vínculo). 

La teoría del apego de John Bowlby (1907-1990) está arraigada en la noción etológica de que un niño recién nacido está programado biológicamente para buscar la proximidad con los padres. A través de repetidos intentos de buscar esta cercanía física y emocional con un progenitor y dependiendo de las respuestas que recibe el niño, éste desarrolla un modelo interno de trabajo (Internal Working Model) que refleja la respuesta del progenitor hacia el niño. Según Bowlby, el apego correcto proporciona una base segura desde la cual el niño puede explorar el entorno, y supone un refugio de seguridad al que el niño puede regresar cuando se siente asustado o tiene miedo.

 

Los tres elementos fundamentales del proceso de apego:

  1. Sintonía: la sintonía entre el estado interno de los padres y el estado interno de los hijos cuando ambos comparten las señales no verbales.
  2. Equilibrio: la sintonía con el estado interno de los padres permite a los hijos equilibrar sus propios estados corporales, emocionales y mentales.
  3. Coherencia: el sentimiento de integración que alcanzan los niños con los padres o adultos cuando experimentan conexión interpersonal e integración interna.

Los 4 tipos de apego:

Según John Bowlby y Mary Ainsworth, hay 4 tipos de apego en la relación padres/hijos:

  1. Apego seguro
  2. Apego inseguro: ansioso-resistente
  3. Apego inseguro: ansioso-evasivo (o evitación)
  4. Apego desorganizado-desorientado

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